¿Cómo estás? -Six

 El anónimo surgió de las amenazas del individuo. Anónimo fue sinónimo de individual. Sórdido. Homero, Shakespeare, pero también Dumas. Este último porque anónimo también era súbdito de lo individual. Carácter subalterno que, con el tiempo, se fue emparentando con el fraude. El fraude de lo individual podía salvarse con el anónimo. La masa era anónima porque podía ser manejada por un líder, es decir, por algo que huele mal. Y eso que vino luego, las amenazas anónimas, fue el individuo como esa figura inevitable que podías encontrar, de pronto, habitando tu propia casa. Pero no todos tienen casas. Por eso, inspirados en las burbujas financieras, más tarde surgirían colectivos anónimos. Implantes de anonimato como marcas para extender la red de redes a todos los individuos del mundo. Hoy el anónimo es la antonomasia de lo individual, porque el individuo ya no es una farsa que subsumir en el grupo, etc, sino una performance pacata, que asume su ironía y ficción con gracia y te rige a vos con su propia policía moral. 



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